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Accidentes en transporte público

A nuestro despacho llegan con frecuencia consultas y casos sobre accidentes y lesiones en transporte público, por lo general en autobuses urbanos e interurbanos, y con menos frecuencia, -afortunadamente- en otros medios de transporte.

Con independencia de quién haya sido el responsable del accidente, esto es, el conductor del transporte público o un tercero (otro vehículo, un peatón que irrumpe en la via y provoca un frenazo...) Vd. debe saber que con la condición de viajero adquiere la protección del seguro obligatorio de viajeros, (SOA)


¿Qué es el SOA?


Es un seguro de carácter obligatorio que ampara a todo viajero que utiliza medios de locomoción destinados al transporte público colectivo de personas, cuya finalidad es indemnizar a aquellos cuando sufran daños corporales con ocasión de tales desplazamientos, pero siempre que concurran las circunstancias exigidas en el propio Real Decreto 1575/1989, de 22 de diciembre, por el que se Aprueba el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros (BOE 311/1989, de 28 de diciembre de 1989) y dentro de los límites señalados en el mismo, a tenor de los arts. 1, 2-1 y 15.


Responsabilidad objetiva del SOA


En derecho, hablamos de responsabilidad objetiva cuando el perjudicado no tiene que acreditar o probar la culpa de quién ha ocasionado el daño. Esto es muy importante, ya que en caso de ser viajeros practicamente en casi todos los supuestos tendrá Vd. derecho a ser indemnizado; existen no obstante, algunos supuestos de exclusión de cobertura, (artículo 9 del Reglamento de 22-12-1989):
- No cubre a aquellos perjudicados que provoquen el accidente en estado de embriaguez o bajo los efectos de drogas, estupefacientes o estimulantes o mediante la comisión de actos dolosos.
- Es un seguro de límites, es decir, alcanzados los límites por indemnización establecidos, el perjudicado podrá reclamar al responsable del accidente.


¿Qué hacer en caso de accidente?


- Es muy importante conservar el billete o justificante de pago del transporte público.
- Si ha sufrido lesiones, comuníquelo inmediatamente al personal del transporte público
- Si dispone de posibilidad de realizar fotos o video del accidente y de las circunstancias que lo han ocasionado, hágalo.
- Recabe datos de testigos.

¿Qué es el Consorcio de Compensación de Seguros?

 

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El Consorcio de Compensación de Seguros es una entidad pública empresarial, adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad, a través de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, con personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar.

En su actividad la entidad está sujeta al ordenamiento jurídico privado, lo que significa que el Consorcio ha de someterse en su actuación, al igual que el resto de las entidades de seguros privadas, a la Ley de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados, y a la Ley de Contrato de Seguro.

Su estatuto legal, ha quedado recogido en el texto refundido aprobado por el Real Decreto Legislativo 7/2004, de 29 de octubre, con modificaciones introducidas por la Ley 12/2006, de 16 de mayo.

El Consorcio, en situaciones subsidiarias, actua como una ASEGURADORA; siendo para ello necesario que se haya solicitado un aseguramiento obligatorio y se hayan obtenido dos respuestas rechazando el aseguramiento del riesgo.

En lo que afecta a los accidentes de tráfico, las funciones del consorcio son importatísimas, ya que da cobertura a las siguientes situaciones que con frecuencia se producen:

  1. Vehículo desconocido: Daños a las personas exclusivamente, por siniestros ocurridos en España, en los que el vehículo causante fuera desconocido. No obstante, si como consecuencia de un accidente causado por un vehículo desconocido se hubieran derivado daños personales significativos, el CCS tendrá que indemnizar también los eventuales daños en los bienes derivados del mismo accidente. En este último caso podrá fijarse reglamentariamente una franquicia no superior a 500 euros. Se considerarán daños significativos: la muerte, la incapacidad permanente o la incapacidad temporal que requiera, al menos, una estancia hospitalaria superior a siete días.
  2. Vehículo sin seguro: Daños a las personas y en los bienes ocasionados con un vehículo que tenga su estacionamiento habitual en España, así como los ocasionados dentro del territorio español a personas con residencia habitual en España o a bienes de su propiedad situados en España con un vehículo con estacionamiento habitual en un tercer país no firmante del Acuerdo entre las oficinas nacionales de seguros de los Estados miembros del Espacio Económico y de otros Estados asociados, en ambos casos cuando dicho vehículo no esté asegurado.
  3. Vehículo robado: Daños a las personas y en los bienes ocasionados por un por un vehículo con estacionamiento habitual en España que esté asegurado y haya sido objeto de robo o robo de uso. Quedarán excluidos de la indemnización por el Consorcio los daños a las personas y en los bienes sufridos por quienes ocuparan voluntariamente el vehículo causante del siniestro, conociendo que éste no estaba asegurado o que había sido robado, siempre que el Consorcio probase que aquellos conocían tales circunstancias.
  4. Controversia entre el Consorcio y la Entidad aseguradora: Daños a las personas y en los bienes en los supuestos incluidos dentro del ámbito de aseguramiento obligatorio o en los contemplados en los tres párrafos precedentes, cuando surgiera controversia entre el Consorcio y la entidad aseguradora acerca de quién debe indemnizar al perjudicado. Si ulteriormente se resolviese o acordase que corresponde indemnizar a la entidad aseguradora, ésta reembolsará al Consorcio la cantidad indemnizada más los intereses legales, incrementados en un 25% de la misma, desde la fecha en que abonó la indemnización.
  5. Entidad aseguradora en insolvencia o liquidación: Daños a las personas y en los bienes cuando la entidad española aseguradora del vehículo con estacionamiento habitual en España hubiera sido declarada en quiebra, suspensión de pagos o, habiendo sido disuelta y encontrándose en situación de insolvencia estuviese sujeta a un procedimiento de liquidación intervenida o ésta hubiera sido asumida por el propio Consorcio de Compensación de Seguros.
  6. Perjudicados residentes en otros Estados del Espacio Económico Europeo reembolso de las indemnizaciones satisfechas a estos perjudicados por los organismos de indemnización correspondientes, en los siguientes supuestos: Vehículo importado a España desde otro Estado miembro del EEE: daños a las personas y en los bienes, siempre que el vehículo no esté asegurado y el accidente haya ocurrido dentro del plazo de 30 días a contar desde que el comprador aceptó la entrega del vehículo.

¿me vinculan los convenios entre compañías?

 

 

Categoricamente, No.  Las aseguradoras mantienen entre ellas convenios para agilizar la tramitación de siniestros y el pago de los daños materiales. 

La idea, en si es buena, y por regla general funcionan correctamente. Ahora bien, el sistema, a veces, "se pervierte", y lo que estaba pensado para ayudar al asegurado se convierte en un obstáculo insalvable . Por resumir, el funcionamiento del convenio es el siguiente: Comunicado el accidente por los implicados, normalmente mediante el correspondiente parte amistoso, el sistema asigna quién es el responsable y la compañia afectada acepta la aplicacion del convenio. en ese momento, la compañia culpable paga a la del vehiculo no culpable un módulo económico de compensación, y es ésta segunda aseguradora la que procede a reparar el daño a su propio asegurado. 

Con frecuencia, desde indemniza Servicios Jurídicos observamos que la aplicación del convenio es perjudicial para el propio asegurado, por ejemplo cuando se nos encarga la reclamación de un siniestro total, y por la compañia del vehículo culpable se nos comunica que no pagan ya que han aceptado el siniestro, y a quién corresponde pagar, (según sus convenios) es a la propia aseguradora del cliente. 

Aquí se produce el conflicto, a nuestro criterio de intereses. Y es que, la compañia de nuestro cliente siempre hará todo lo posible por pagar el importe más cercano al módulo de compensación que ha recibido; es decir, la obligación legal de reparar INTEGRAMENTE el daño causado se difumina, en interés de la Aseguradora. De aquí, que con frecuencia escuchemos comentarios de "la compañia lo ha declarado siniestro total y sólo me paga el valor venal".

La única solución, en estos casos, es demandar judicialmente al verdadero responsable del daño, ya que por el propio convenio la aseguradora realmente responsable sólo podrá pagar si se le demanda y condena judicialmente. Y es que,  en Juicio, no podrá alegar haber aplicado convenio alguno, pues no son más que acuerdos privados que no vinculan a las partes ni a los perjudicados. 

 En definitiva, si alguién le quiere convencer sobre que Vd. tiene que aceptar convenio entre compañias, digále un no rotundo. 



 

Siniestro total no es igual a indemnización insuficiente

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Seamos claros, en accidentes con daños materiales de intensidad, a las compañias de seguro les "encanta" declarar los daños de un vehículo siniestro total; es decir, manifestar al perjudicado que la reparación del vehículo es antieconómica, al superar el valor de la reparación el propio que tendría un vehículo similar en el mercado de segunda mano.
Pero se han de analizar,  con cautela, los dos requisitos remarcados; pues por esta vía, la Aseguradora realmente lo que está haciendo es anteponer sus intereses económicos al derecho del perjudicado a que se le repare el daño de forma íntegra.
El concepto "siniestro total", por si mismo es adecuado y correcto en determinados casos, pero no en todos. La "trampa" de las Aseguradoras es, por un lado, valorar al alza el importe de la reparación (lo cual es sencillo acudiendo a las tarifas oficiales de las marcas de vehículos y teniendo en cuenta que hoy en dia, más que reparar, se cambian piezas rotas por otras nuevas) , y por otro, tomar como "valor de mercado de un vehículo similar" el que le ofrece el tasador por ella designado tomando como referencia publicaciones estadísticas de precios medios de vehículos, tipo EUROTAX o GANVAM.

 

En juicio, estos peritos siempre nos alegan y justifican que estas publicaciones tienen dos apéndices, uno para valores de compra por el profesional (más baratos) y otro para valores de compra por el particular (algo más altos). Sin embargo, la realidad es bien distinta; intente Vd. comprar un vehículo usado en un concesionario o profesional a precio de Eurotax para particular; si lo consigue será afortunado, pues son precios muy bajos.

 

Jueces y Tribunales lo tienen bastante claro, y conocedores de las pocas bondades de las Aseguradoras, normalmente incrementan estas valoraciones al alza aplicando lo que se denomina un porcentaje o valor de afeccion sobre el vehículo; esto es, un mayor valor (entre un 30 y un 50%) del valor venal ofrecido por la Aseguradora, como modo de compensar estas diferencias valorativas. 

 

A nuestro criterio, no sólo se ha de reclamar el valor de afección, sino también aquellos gastos extraordinarios inherentes a la adquisicion de ese hipotético vehículo de similares características; esto es, gastos de matriculación y entrega, revisión previa de su estado, e, incluso, la contratación de una garantía mecánica que cubra los posibles vicios ocultos de este nuevo vehículo.... La otra opción, -que hemos defendido con éxito-, es la solicitud al Juez de la reparación íntegra, acreditando bien el estado de conservación anterior del vehículo; bien su peculiaridad; bien su valor afectivo especial, en aquellos vehículos clasicos o familiares.

 

En el caso de que tengamos en nuestro seguro la garantía de daños propios , el enfoque es otro, ya que entran en juego las cláusulas que han configurado el seguro. Normalmente las aseguradoras limitan la indemnizacion a valor de nuevo sólo en los primeros años de vida de la póliza, para a continuación fijar indemnizaciones proporcionales al valor venal del vehículo. Es decir, otra vez una cuestión valorativa (el precio de un vehículo similar en el mercado a la fecha del siniestro), y por tanto discutible. Además, se ha de analizar si las claúsulas que le quieren aplicar han sido correctamente redactadas y aceptadas, lo cual no ocurre en todos los casos. 
 
En definitiva, si ha sufrido daños materiales y le ofrecen una indemnización por "siniestro total", consúltenos gratuitamente  su caso. Valoraremos la viabilidad de obtenerle la mejor indemnización. 

Plazos para reclamar

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